La diputada Giudici volvió a reclamar ese porcentaje para el sector pasivo, como ya lo hiciera en 2006 y en 2008.
Giudici presentó, acompañada de los diputados radicales Daniel Katz, Rubén Lanceta, Julio Martínez, Mariana Juri y Gustavo Serebrinsky, un proyecto de ley que actualiza todos los haberes iniciales al 82% de acuerdo al Índice de Salarios Básicos de la Industria y la Construcción que elabora el Ministerio de Trabajo y le establece una movilidad calculada solo por el Índice General de Remuneraciones Imponibles Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte) que elabora la Secretaría de Seguridad Social, estableciendo plazos ciertos para la aplicación de las actualizaciones.
El proyecto también incorpora para el cálculo de las nuevas jubilaciones un concepto novedoso, el cómputo de los mejores haberes de los últimos 15 años del trabajador, en función de la acentuada discontinuidad en la permanencia en un mismo empleo que se visualiza en la actualidad.
Giudici sostiene que “el Anses cuenta con alrededor de 150 mil millones de pesos que forman parte del Fondo de Garantía de Sustentabilidad. Fondos que han sido utilizados arbitraria y discrecionalmente para financiar deuda pública en alrededor de $84500 millones según el Anses”.
LOS FONDOS DEL ANSES NO SON PARA RESOLVER PROBLEMAS DEL GOBIERNO
“Así el gobierno de Kirchner arriesgó U$S 300 millones con la eléctrica Epec que ahora no los puede recuperar, $3750 millones para financiar a la industria automotriz, otros $259 millones para la General Motors, $1615 millones en obra pública, $265 millones para AYSA, $1935 millones para las Pymes, entre otras”, explicó la secretaria parlamentaria del bloque radical.
Los 180 pesos que la Presidenta otorgó por hijo también salen de la caja de Anses.
Fuente: Parlamentario.com
Información sobre cambios, leyes y disposiciones que interesen a la clase pasiva.
sábado, 22 de mayo de 2010
jueves, 20 de mayo de 2010
UN BUEN ANUNCIO PARA LOS JUBILADOS DE LA PROVINCIA DE BS. AS.
El Instituto de Previsión Social (IPS) es la administradora de los fondos previsionales de empleados públicos, maestros y municipales de la provincia. Son casi 600 mil trabajadores que aportan y 185 mil los beneficiarios.
En marzo pasado, después de las negociaciones paritarias, el IPS otorgó un aumento del 19% promedio en todas las escalas.
El gobierno bonaerense dispuso un aumento en las jubilaciones mínimas que paga el IPS para equiparar la categoría más baja, hoy fijada en $ 390, a $ 886 a fin de año. Serán ajustes escalonados, en mayo, agosto y noviembre.
Daniel Scioli anunció que la mejora antes de fin de año alcanzará a 15.200 jubilados. Percibirán un primer aumento en mayo (pasarán a cobrar 500 pesos); otro en agosto (700 pesos) y alcanzarán el nuevo piso con los sueldos de noviembre. Entonces, la caja jubilatoria de la provincia deberá disponer de 3,5 millones extras por mes para afrontar el incremento.
El gobernador explicó que también se aumentará el monto de las pensiones graciables: de 210 pesos pasarán a 350 pesos a partir de este mes. En ese caso, los beneficiarios serán 41.000 personas.
Fuente: Diario Clarín
En marzo pasado, después de las negociaciones paritarias, el IPS otorgó un aumento del 19% promedio en todas las escalas.
El gobierno bonaerense dispuso un aumento en las jubilaciones mínimas que paga el IPS para equiparar la categoría más baja, hoy fijada en $ 390, a $ 886 a fin de año. Serán ajustes escalonados, en mayo, agosto y noviembre.
Daniel Scioli anunció que la mejora antes de fin de año alcanzará a 15.200 jubilados. Percibirán un primer aumento en mayo (pasarán a cobrar 500 pesos); otro en agosto (700 pesos) y alcanzarán el nuevo piso con los sueldos de noviembre. Entonces, la caja jubilatoria de la provincia deberá disponer de 3,5 millones extras por mes para afrontar el incremento.
El gobernador explicó que también se aumentará el monto de las pensiones graciables: de 210 pesos pasarán a 350 pesos a partir de este mes. En ese caso, los beneficiarios serán 41.000 personas.
Fuente: Diario Clarín
domingo, 16 de mayo de 2010
EL PODER ADQUISITIVO DE LAS JUBILACIONES
LA INFLACIÓN HA LICUADO LOS HABERES JUBILATORIOS
La constante suba de precios redujo considerablemente la capacidad de compra.
La jubilación promedio creció un 296 por ciento desde el 2000, pero la inflación provocó que la mejora no se sintiera e incluso que el poder adquisitivo del haber de los pasivos se deteriorara un 23 por ciento.
Así lo señaló ayer en un informe el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), en el que también precisó que el haber mínimo se incrementó en un 597 por ciento que, corregido por inflación mayorista, arroja un aumento real del 55 por ciento.
A su vez, los haberes que en el 2000 eran superiores a 1.000 pesos aumentaron un 212 por ciento que, corregido por inflación, implica una pérdida de poder adquisitivo del 45 por ciento.
"Los datos testimonian un intenso proceso de licuación de los haberes previsionales que, a casi una década, sólo se han recompuesto de manera parcial y discrecional", dijo Idesa en su informe.
La política previsional de la última década se basó en regalar 2,2 millones de jubilaciones sin requerir aportes y generar una gran cantidad de regímenes especiales. Esto se financia transitoriamente con la apropiación de los aportes personales del ex régimen de capitalización y la negación a la movilidad de los haberes superiores al mínimo.
· El haber mínimo se incrementó en un 597% que, corregido por inflación mayorista, arroja un aumento real del orden del 55%.
· El haber medio se incrementó en un 296% que, corregido por inflación, implica un deterioro del poder adquisitivo del haber del orden del -23%.
· Los haberes que en el 2000 eran superiores a $ 1.000 aumentaron sólo un 212% que, corregido por inflación, implica una pérdida de poder adquisitivo del -45%.
De esta forma -aseveran-, las jubilaciones han perdido en promedio un cuarto del poder de compra que tenían hace una década, con casos donde ese deterioro llega a la mitad. Esto motiva la acumulación de cientos de miles de juicios en contra de la Anses. A los compromisos financieros que genera esta exponencial acumulación de juicios, se suman los 2,2 millones de nuevos beneficios otorgados indiscriminadamente sin requerir aportes.
En paralelo, se está creando una gran cantidad de regímenes especiales que contemplan requisitos de edad y de aportes menores a la regla general y prestaciones más altas. En algunos (pocos) casos el tratamiento especial se funda en el tipo de actividad que genera envejecimiento prematuro, pero en la mayoría son meros privilegios. En todos hay una total despreocupación por la sustentabilidad de los derechos que se otorgan.
La particularidad, respecto a otros factores que motorizan la inconsistencia fiscal, es que en materia previsional es muy difícil corregir las consecuencias de acciones irresponsables. Por ejemplo, los subsidios a empresas públicas y privadas seguramente serán sustituidos en algún momento por fuertes aumentos de precios ("tarifazos"). Se trata de medidas resistidas y muy impopulares. Pero mucho más conflictivo será corregir las consecuencias del manejo oportunista de la política previsional de los últimos años", se alerta.
Fuente: La Gaceta
sábado, 15 de mayo de 2010
AQUEL TIEMPO ¿SE ACUERDA? HABÍA QUE GUARDAR POR SI LAS MOSCAS
DESECHANDO LO DESECHABLE
Seguro que el destino se ha confabulado para complicarme la vida.
No consigo acomodar el cuerpo a los nuevos tiempos.
O por decirlo mejor: no consigo acomodar el cuerpo al “use y tire” ni al “compre y compre” ni al “desechable”.
Ya sé, tendría que ir a terapia o pedirle a algún siquiatra que me medicara.
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.
No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los gurises.
Los colgábamos en la cuerda junto a los chiripás; los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.
Y ellos… nuestros nenes… apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales).
¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!
Sí, ya sé… a nuestra generación siempre le costó tirar.
¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables!
Y así anduvimos por las calles uruguayas guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores. Y nuestras hermanas y novias se las arreglaban como podían con algodones para enfrentar mes a mes su fertilidad.
¡Nooo! Yo no digo que eso era mejor.
Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra.
Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto.
Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! ¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plast de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de alpaca en el cajón de los cubiertos!
Es que vengo de un tiempo en que las cosas se compraban para toda la vida.
¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas y escupideras de loza.
Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.
¡Nos están jodiendo!
¡¡Yo los descubrí… lo hacen adrede!!
Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo.
Nada se repara.
¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommier casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se deshecha y mientras tanto producimos más y más basura.
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!!
¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de 50 años!
Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)
No existía el plástico ni el nylon.
La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en San Juan.
Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban.
De por ahí vengo yo.
Y no es que haya sido mejor.
Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el “guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo” pasarse al “compre y tire que ya se viene el modelo nuevo”.
Mi cabeza no resiste tanto.
Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.
Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya sí era un nombre como para cambiarlo)
Me educaron para guardar todo.
¡Toooodo!
Lo que servía y lo que no.
Porque algún día las cosas podían volver a servir.
Le dábamos crédito a todo.
Sí… ya sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no.
Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas de jardinera… y no sé cómo no guardamos la primera caquita.
¡¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?!
¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con que se consiguieron?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones.
El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto.
Y guardábamos.
¡¡Cómo guardábamos!!
¡¡Tooooodo lo guardábamos!!
¡Guardábamos las chapitas de los refrescos!
¡¿Cómo para qué?!
Hacíamos limpia calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares.
Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela.
¡Tooodo guardábamos!
Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus.
Y las cosas que nunca usaríamos.
Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón.
Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar.
Cañitos de plástico sin la tinta, cañitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón.
Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor. Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraran al terminar su ciclo, los uruguayos inventábamos la recarga de los encendedores descartables.
Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de paté o del corned beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave.
¡Y las pilas!
Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa.
Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más.
No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.
Las cosas no eran desechables… eran guardables.
¡¡Los diarios!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al cuadril!
Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque del Banco de Seguros para hacer cuadros, y los cuentagotas de los remedios por si algún remedio no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos.
Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posamates, y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de cartas se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía “éste es un 4 de bastos”.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa y el ganchito de metal.
Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.
Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos.
Así como hoy las nuevas generaciones deciden “matarlos” apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada… ni a Walt Disney.
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron “Tómese el helado y después tire la copita”, nosotros dijimos que sí, pero… ¡minga que la íbamos a tirar! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas.
Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos.
Las primeras botellas de plástico -las de suero y las de Agua Jane- se transformaron en adornos de dudosa belleza.
Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de bollones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos.
No lo voy a hacer.
Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable.
Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.
Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero.
No lo voy a hacer.
No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.
No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares.
De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva.
Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo que la bruja me gane de mano … y sea yo el entregado.
Y yo…no me entrego.
Marciano Durán,escritor uruguayo
2006 Enero
Seguro que el destino se ha confabulado para complicarme la vida.
No consigo acomodar el cuerpo a los nuevos tiempos.
O por decirlo mejor: no consigo acomodar el cuerpo al “use y tire” ni al “compre y compre” ni al “desechable”.
Ya sé, tendría que ir a terapia o pedirle a algún siquiatra que me medicara.
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.
No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los gurises.
Los colgábamos en la cuerda junto a los chiripás; los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.
Y ellos… nuestros nenes… apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales).
¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!
Sí, ya sé… a nuestra generación siempre le costó tirar.
¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables!
Y así anduvimos por las calles uruguayas guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores. Y nuestras hermanas y novias se las arreglaban como podían con algodones para enfrentar mes a mes su fertilidad.
¡Nooo! Yo no digo que eso era mejor.
Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra.
Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto.
Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! ¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plast de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de alpaca en el cajón de los cubiertos!
Es que vengo de un tiempo en que las cosas se compraban para toda la vida.
¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas y escupideras de loza.
Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.
¡Nos están jodiendo!
¡¡Yo los descubrí… lo hacen adrede!!
Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo.
Nada se repara.
¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommier casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se deshecha y mientras tanto producimos más y más basura.
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!!
¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de 50 años!
Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)
No existía el plástico ni el nylon.
La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en San Juan.
Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban.
De por ahí vengo yo.
Y no es que haya sido mejor.
Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el “guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo” pasarse al “compre y tire que ya se viene el modelo nuevo”.
Mi cabeza no resiste tanto.
Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.
Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya sí era un nombre como para cambiarlo)
Me educaron para guardar todo.
¡Toooodo!
Lo que servía y lo que no.
Porque algún día las cosas podían volver a servir.
Le dábamos crédito a todo.
Sí… ya sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no.
Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas de jardinera… y no sé cómo no guardamos la primera caquita.
¡¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?!
¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con que se consiguieron?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones.
El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto.
Y guardábamos.
¡¡Cómo guardábamos!!
¡¡Tooooodo lo guardábamos!!
¡Guardábamos las chapitas de los refrescos!
¡¿Cómo para qué?!
Hacíamos limpia calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares.
Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela.
¡Tooodo guardábamos!
Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus.
Y las cosas que nunca usaríamos.
Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón.
Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar.
Cañitos de plástico sin la tinta, cañitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón.
Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor. Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraran al terminar su ciclo, los uruguayos inventábamos la recarga de los encendedores descartables.
Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de paté o del corned beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave.
¡Y las pilas!
Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa.
Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más.
No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.
Las cosas no eran desechables… eran guardables.
¡¡Los diarios!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al cuadril!
Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque del Banco de Seguros para hacer cuadros, y los cuentagotas de los remedios por si algún remedio no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos.
Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posamates, y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de cartas se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía “éste es un 4 de bastos”.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa y el ganchito de metal.
Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.
Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos.
Así como hoy las nuevas generaciones deciden “matarlos” apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada… ni a Walt Disney.
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron “Tómese el helado y después tire la copita”, nosotros dijimos que sí, pero… ¡minga que la íbamos a tirar! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas.
Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos.
Las primeras botellas de plástico -las de suero y las de Agua Jane- se transformaron en adornos de dudosa belleza.
Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de bollones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos.
No lo voy a hacer.
Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable.
Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.
Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero.
No lo voy a hacer.
No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.
No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares.
De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva.
Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo que la bruja me gane de mano … y sea yo el entregado.
Y yo…no me entrego.
Marciano Durán,escritor uruguayo
2006 Enero
EL 82 % MÓVIL ESTÁ MUERTO
ESTE COMENTARIO TIENE FECHA 21 DE DICIEMBRE DEL 2008
Sin embargo está bueno para refrescar nuestra memoria y para ampliar algunos conceptos, por ejemplo como se calcula el aumento de marzo y setiembre.
El diario Jujuy al Día entrevistó al Dr. Pedro Octavio Figueroa y nos explicó la forma de la obtención de estas cifras “el mecanismo no es muy fácil de deducir porque son cifras desconocidas como por ejemplo ¿cuánto se va a recaudar entre marzo y septiembre en conceptos de aportes a la previsión social?, no lo sabemos, no lo sabe nadie. El otro parámetro es ¿cuánto variarán los salarios de los activos en ese semestre?, nadie lo sabe, el tercer parámetro es todo esto hay que dividirlo por el número de jubilados de ese día, los jubilados todos los días suben y bajan porque uno se jubila y otro puede morir, son parámetros inciertos pero de todas maneras es lo que se va a obtener como concepto de movilidad los marzos y los septiembres.”
LO QUE OPINABA DE LAS AFJP
Desde el mes de Octubre hubieron diversas modificaciones respecto a la desaparición de las AFJP. Dicha ley tomó vigencia el 9 de diciembre. Esta ley “la vi bien, porque siempre dije desde el año ´94 cuando se sanciona, y era Diputado de la Nación en esa época, y gracias a Dios conserve el diario de sesiones donde consta mi voto en contra, porque era un sistema egoísta, perverso y así fue.”
EL DINERO PASÓ AL ANSES
Esto significa que la persona y la plata que tenía ahorrada pasa a manos del Estado vía ANSES, lo que si está en duda es como el Gobierno utiliza la plata, porque hasta ahora lo que se sabe es que ANSES está prestando plata para que la gente acceda a esos créditos que dio el gobierno para comprar coches o km y las que lanzaron para comprar electrodomésticos.
EL 82 % SIGUE MUERTO
“El 82% desgraciadamente sigue muerto” desde el año ´94 cuando sale la ley 24241 que está en vigencia. Esta ley descartó el 82% y puso en su lugar un mecanismo bastante perverso, complicado matemáticamente que en definitiva, arroja hoy por hoy un promedio del haber jubilatorio mensual del orden del 45% al 50% del sueldo que está ganando la persona que se quiere jubilar.
Mientras no se modifique la ley 24241 en ese artículo que dice como se calcula el haber mensual el 82% “va a seguir siendo un viejo y querido recuerdo.”La Ley la modificaron en el año 1994, no solo trajo lapidar el 82% sino que también esencialmente, el gran negocio que escondía era la aparición de las AFJP, “enorme negocio que trajeron Menem-Cavallo en la época.”
PORQUÉ LOS GOBIERNOS NO ATIENDEN DEBIDAMENTE A LOS JUBILADOS
“Todos los gobiernos fueron ingratos con los jubilados, los fueron postergando, claro todos juegan sabiendo que el jubilado no va a ir a cortar la ruta, quemar gomas frente a la casa de gobierno, etc. Entonces como es gente que ya está definitivamente terminada como trabajadores les tiramos lo que uno quiera y pueda y a otra cosa. Tenemos que atender los reclamos de las que están incendiando a la casa de Gobierno que no son los jubilados.”
Sin embargo está bueno para refrescar nuestra memoria y para ampliar algunos conceptos, por ejemplo como se calcula el aumento de marzo y setiembre.
El diario Jujuy al Día entrevistó al Dr. Pedro Octavio Figueroa y nos explicó la forma de la obtención de estas cifras “el mecanismo no es muy fácil de deducir porque son cifras desconocidas como por ejemplo ¿cuánto se va a recaudar entre marzo y septiembre en conceptos de aportes a la previsión social?, no lo sabemos, no lo sabe nadie. El otro parámetro es ¿cuánto variarán los salarios de los activos en ese semestre?, nadie lo sabe, el tercer parámetro es todo esto hay que dividirlo por el número de jubilados de ese día, los jubilados todos los días suben y bajan porque uno se jubila y otro puede morir, son parámetros inciertos pero de todas maneras es lo que se va a obtener como concepto de movilidad los marzos y los septiembres.”
LO QUE OPINABA DE LAS AFJP
Desde el mes de Octubre hubieron diversas modificaciones respecto a la desaparición de las AFJP. Dicha ley tomó vigencia el 9 de diciembre. Esta ley “la vi bien, porque siempre dije desde el año ´94 cuando se sanciona, y era Diputado de la Nación en esa época, y gracias a Dios conserve el diario de sesiones donde consta mi voto en contra, porque era un sistema egoísta, perverso y así fue.”
EL DINERO PASÓ AL ANSES
Esto significa que la persona y la plata que tenía ahorrada pasa a manos del Estado vía ANSES, lo que si está en duda es como el Gobierno utiliza la plata, porque hasta ahora lo que se sabe es que ANSES está prestando plata para que la gente acceda a esos créditos que dio el gobierno para comprar coches o km y las que lanzaron para comprar electrodomésticos.
EL 82 % SIGUE MUERTO
“El 82% desgraciadamente sigue muerto” desde el año ´94 cuando sale la ley 24241 que está en vigencia. Esta ley descartó el 82% y puso en su lugar un mecanismo bastante perverso, complicado matemáticamente que en definitiva, arroja hoy por hoy un promedio del haber jubilatorio mensual del orden del 45% al 50% del sueldo que está ganando la persona que se quiere jubilar.
Mientras no se modifique la ley 24241 en ese artículo que dice como se calcula el haber mensual el 82% “va a seguir siendo un viejo y querido recuerdo.”La Ley la modificaron en el año 1994, no solo trajo lapidar el 82% sino que también esencialmente, el gran negocio que escondía era la aparición de las AFJP, “enorme negocio que trajeron Menem-Cavallo en la época.”
PORQUÉ LOS GOBIERNOS NO ATIENDEN DEBIDAMENTE A LOS JUBILADOS
“Todos los gobiernos fueron ingratos con los jubilados, los fueron postergando, claro todos juegan sabiendo que el jubilado no va a ir a cortar la ruta, quemar gomas frente a la casa de gobierno, etc. Entonces como es gente que ya está definitivamente terminada como trabajadores les tiramos lo que uno quiera y pueda y a otra cosa. Tenemos que atender los reclamos de las que están incendiando a la casa de Gobierno que no son los jubilados.”
lunes, 3 de mayo de 2010
BUENAS NOTICIAS PARA LOS JUBILADOS ENTRERRIANOS
02-05-2010 El gobierno provincial de Entre Ríos anunció que más de 33.000 jubilados, retirados y pensionados provinciales cobrarán con aumento los haberes del mes de abril. Serán beneficiados con esta medida 12 municipios y personal de los escalafones docente, vial, médico asistencial, seguridad, enfermería, del Ente Provincial Regulador de Energía (EPRE), la Cámara de Diputados y la administración central. En referencia al tema, el titular de la Caja de Jubilaciones, Daniel Elías, manifestó que “es uno de los aumentos más importantes en los últimos años para nuestro sistema previsional, ya que la medida implicará un esfuerzo de 33 millones de pesos adicionales para el erario provincial”.
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